Una de las vías por las que discurre el futuro del periodismo en Internet pasa por transformar e integrar la información disponible en nuevos géneros y aplicaciones que le aporten valor añadido. De este modo, se presenta al usuario la información de forma más atractiva, interactiva y dinámica, siguiendo las pautas de la Web 2.0. Uno de los ejemplos de este tipo de discurso, y por el que apuesta más intensamente Google, son los mapas.
Google Maps permite que los usuarios superpongan una capa de información (o varias) sobre los mapas que proporciona la aplicación. Al navegar por ellos, el usuario relaciona de forma intuitiva la localización con el texto, símbolo, imagen o vídeo. Incluso sobre esta capa se puede situar otra que contenga una nueva aplicación con la que ampliar la experiencia informativa.
Con motivo de la elecciones presidenciales en Estados Unidos, Google Maps ha creado una página que recoge sus mapas preferidos con información sobre el proceso electoral. En ella podemos consultar los resultados de las primarias, los viajes de Obama, Clinton y McCain; las estadísticas de búsqueda del nombre de los candidatos en Google y el nombre, la dirección y la cantidad invertida por todos los contribuyentes a las diferentes campañas. Incluso, en un plano más participativo, una capa permite ver los mensajes de Twitter sobre la campaña en tiempo real.
Pero hay otros muchos ejemplos sobre el uso periodístico de estos mapas, como recopila Placido Moreno en su blog. Uno de los más interesantes sobre crímenes en Chicago. Más reciente, elmundo.es elaboró uno sobre la huelga del transporte, aunque no es demasiado dinámico. Las posibilidades son muchas y el nuevo periodismo debe aprovecharlas a fondo.
Cabe preguntarse si este género se trata de un nuevo tipo de infografía o es completamente nuevo. Desde mi punto de vista, se trata de una infografía enriquecida y mejorada que aprovecha al máximo las capacidades visuales de la Web. Además, se adapta perfectamente a la demanda de interactividad multimedia de las actuales audiencias. Con estos mapas, así como en otro géneros que nacen o se renuevan con Internet, podemos hablar de una experiencia informativa ACTIVA, donde el consumidor-usuario pasa de “ver lo que me ponen” o “leer lo que me dan” a tomar decisiones continuamente sobre el devenir de su travesía por la información.
Curiosidad: Gracias a Digital Urban, desde Second Live se puede consultar Google Maps. Es decir, se puede observar el mundo real desde el virtual:
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